Pasar bajo un arco de piedra con fecha
inscrita a 22 de mayo de 1687 y un nombre, Pera Batlla; entrar en un
patio con historia y encanto, sumado a un recibimiento familiar, predispone
los sentidos a disfrutar de un ambiente cálido y acogedor,
donde se miman todos los detalles y se mantienen los elementos arquitectónicos
del antiguo establo.